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Distintas personas y representantes de instituciones de la sociedad han manifestado sus opiniones sobre los textos integrados.


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Los textos integrados y el precio de su decisión
Emilio Vargas Santiago | perspectivaciudadana.com | 25-02-2011
    

Distintas personas y representantes de instituciones de la sociedad han manifestado sus opiniones sobre los textos integrados. Entre ellos hay académicos, investigadores, pedagogos, profesionales diversos, docentes del primer ciclo de la educación básica, ex secretarias y secretarios de educación, rectores de universidades, integrantes de asociaciones de colegios privados y católicos, escritores, autoridades y técnicos del Ministerio de Educación.

Alineándolos en dos posiciones, por un lado están aquellos que los defienden a capa y espada; por el otro, quienes los critican, hasta acerbamente, negándoles legitimidad y viabilidad para contribuir al mejoramiento de la educación de calidad a que aspira y tiene derecho el país.

¿Quiénes tienen razón? ¿Aquellos que los negociaron y actuaron al margen de la sociedad, imponiéndolos en las escuelas públicas?, o ¿los  que vislumbran la imposibilidad de avanzar hacia la educación de calidad que la población requiere y necesita para lograr el desarrollo personal y colectivo, pero que estos textos no les aseguran tal propósito?

Además, cabe preguntar, ¿no fueron los mismos docentes que los aplican, quienes se quejaron de las dificultades que confrontaban para trabajar en las aulas con los textos integrados expresando que “no llenan las expectativas”?

Sin criterios de preferencia, se eligieron algunas de las críticas publicadas en la prensa escrita, con la finalidad de que se aprecien en su conjunto y se valore su alcance y la magnitud que éstas representan, para decidir si conviene mantener vigentes en las escuelas públicas los textos integrados.

En ese sentido, de los textos integrados se opina que: “No se enseña a leer ni a escribir al niño, simplemente se le pide que lo haga; el nuevo modelo de aprendizaje, que contempla la enseñanza del español a partir de la transversalidad, entra en una violación fundamental con la estructura curricular del proceso de enseñanza que establece siete horas semanales de lengua española para el primer ciclo de básica (de primero a cuarto grado)… las teorías pedagógicas no elaboran el concepto de transversalidad para las asignaturas fundamentales, básicas o troncales de la enseñanza; están plagados de errores conceptuales e imprecisiones históricas y científicas que los inhabilita para ser utilizados en nuestras escuelas; no se enseña ninguna de las categorías gramaticales de la lengua (el sustantivo, el adjetivo, el verbo, etc.) sino que sólo se trata de que el niño hable, comente, observe, dialogue, vea, oiga;  en las láminas que explican el tema de la familia… no aparece una familia dominicana, sino colombiana, de Australia y otra nacionalidad; son una   se cambie el término “integrado”; falta de ejercicios para que los alumnos desarrollen los conceptos matemáticos; crea distorsión en la enseñanza de la Lengua Española; eliminan la enseñanza de la lengua española y distorsionan o ignoran aspectos clave de la historia y la cultura dominicanas; los libros no alfabetizan; fueron producto de la improvisación; no fueron probados en un   proyecto piloto antes de ser aplicados en  el universo de los estudiantes de inicial y primeros grados de básica; viola el currículum educativo oficial, ya que se desconocen las horas de clase para cada asignatura; desconocen los modelos de enseñanza de la lengua española; en el primer mandato del texto integrado del primero de básica se pide a los niños que construyan una secuencia y una ficha con su nombre, sin que primero hayan sido alfabetizados; suprimen la enseñanza formal de la lengua; no siguen un método de alfabetización, ni tampoco un orden lógico; las prácticas son para que el niño trabaje solo y al contrario, siempre en grupo; no conceptualizan los temas; el vocabulario de los libros está repleto de “mejicanismos”; no hacen énfasis en la particularidad socio-histórica dominicana, crean confusiones conceptuales y científicas, entre otras deficiencias; contribuye a aumentar la brecha del nivel educativo que existe entre los estudiantes pobres y aquellos que asisten a los  colegios privados; errores gramaticales, de ortografía, de edición y fallas pedagógicas; 145 errores ortográficos (Libro de 1ro); no aportan mucho, porque esos libros no traen aprestos, no tienen caligrafía, y tenemos que auxiliarnos de otros textos para poder dar las clases; significan un gran retraso en términos de la calidad de la educación y las competencias y destrezas que debe tener el estudiantado al término de un 4to curso de primaria; ausencia de un proceso que parta de la relación del niño-niña con su entorno inmediato desde lo micro a lo macro como se plantea en el currículo en el área de ciencias sociales donde se parte del sujeto-yo y su familia, su vecindad, comunidad rural o urbana, (tampoco hay noción de lo urbano, lo rural y urbano-marginal; no hay nociones de valores; con estos libros se empeora esta situación; con estos libros de texto no es posible hablar de una educación donde el niño-niña es sujeto activo y construye conocimientos con aprendizajes significativos, y quedan descontextualizados de su entorno geográfico, histórico y cultural”.

Por último, la opinión más lapidaria conocida hasta ahora sobre los textos integrados es de la escritora Ligia Minaya, quien, desde Denver, Colorado, EE.UU., publica en Diario Libre, en la edición del sábado 12 de febrero de 2011, página 16, en un artículo titulado: ¿Gramática o masticar grama?, expresa: “Si a nuestros niños no les enseñamos el alfabeto, letra a letra, y el sonido de las vocales unidas a las consonantes, masticarán grama. Si le igualamos a Juan Pablo Duarte con Barba Roja, masticarán grama. Si a la provincia Hermanas Mirabal se le llama Salcedo, como era antes, masticarán grama…Si los Textos Integrados tienen erratas, lo cual es imperdonable y no se puede pasar por alto, nuestros niños y niñas masticarán grama y se convertirán en burriquitos… ¿Por qué buscar textos que no enseñen…lo correcto? …mandar a hacer libros en el extranjero es Complejo de Guacanagarix… ¡Ay… no queremos a nuestros niños masticando grama!”.

En la edición digital del Periódico Listín Diario del día 29 de noviembre de 2010, la periodista Bethania Apolinar reseña una entrevista con el Ministro de Educación, que tituló: “Aplican un aprendizaje por descubrimiento del alumno". Según esta crónica “… el ministro de Educación pidió a los lingüistas e investigadores que están cuestionando el nuevo enfoque pedagógico y el texto integrado, citar los resultados obtenidos con el método tradicional que ha mantenido a la República Dominicana en los últimos lugares de los estudios internacionales sobre rendimiento de los estudiantes”.

En la referida entrevista expresa la periodista que: “Sobre el tema, la viceministra de Desarrollo Curricular y Docente, Dignora de Lima, dijo que en la última prueba del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) los estudiantes dominicanos en su mayoría alcanzaron el nivel uno, lo que a su juicio significa que el método que se utilizó con ellos no promueve la comprensión, sino la descodificación. `Son niños que pueden leer, descodificar lo que dice un texto, pero si tú le preguntas cuál es el contenido no te pueden responder`, dijo”.

Asimismo, en la edición digital del Periódico Hoy del día 3 de diciembre de 2010, la periodista Carmen Matos en su reseña del “…coloquio a que convocaron las autoridades de Educación la tituló: “Oficialistas creen sólo los expertos deben opinar sobre Texto Integrado”.

Entre los aspectos del coloquio, esta periodista, y quien escribe estaba presente, destaca que:”…la doctora Liliana Montenegro afirmó que el tema de los textos integrados es estrictamente de especialistas en lectura y escritura, no de lingüistas generales ni de literatos…“El país no tiene tantos especialistas en alfabetización inicial; por lo tanto, yo ruego que esos textos sean analizados por los especialistas”.

Señala la fuente anterior que: “En el mismo tono se expresó la ex secretaria de Educación Jaqueline Malagón, quien dijo que `los que no somos especialistas en lengua no debemos opinar`. La también asesora del Ministerio de Educación, atribuyó el rechazo de los libros  a una resistencia al cambio por parte de diversos sectores sociales”. Posteriormente, el Presidente de la República la designó como Presidenta de la Comisión Evaluadora de los Textos Integrados.

Las opiniones críticas y las críticas opiniones presentadas, no pueden referirse a los mismos textos integrados que tanto el Ministro y la Viceministra de Educación, como la doctora Montenegro y la ex Secretaria de Educación Malagón, defienden. Sus fallas y deficiencias son reales y están a la vista de todos.  Y parafraseando la canción Progreso, interpretada por Roberto Carlos, hay que decir: “errores no corrigen otros”.

Los textos integrados afectan  la educación dominicana, la cual es responsabilidad de la sociedad en su conjunto; ningún funcionario puede abrogarse el derecho de sustituir esa sociedad y decidir inconsultamente por ésta sobre lo que es conveniente para la educación. El curriculum de un país es su proyecto de sociedad y modificarlo compete a todos.

Resulta casi imposible de creer que, el ministro y la viceministra de Educación, la doctora Montenegro y la ex Secretaria de Educación Malagón  hayan leído los mismos textos integrados y no se percataran de las deficiencias y fallas de que adolecen, como han constatado los que se han dedicado a estudiarlos para adentrarse en su contenido y en la orientación lingüística, sociopolítica e histórica que comunican. ¡Qué incongruencia!

Por eso, la sociedad quedó sorprendida cuando se enteró de la existencia de los textos integrados, porque el Ministerio desarrolló todo el proceso sin consultas previas, obviando la sociedad, y estas críticas, legítimas, representan el precio de tomar decisiones personales cuando su repercusión es colectiva. Jamás, ningún material bibliográfico, en la historia de la educación nacional, había concitado tanto rechazo como el que ha tenido éste de los mal llamados textos “integrados”.

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El profesor Emilio Vargas Santiago es especialista en curriculum. Trabajó en la Transformación Curricular del Plan Decenal de Educación.

 

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Etiquetas: Emilio Vargas Santiago | Educación | Textos integrados |
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