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"La ciencia y los métodos del conocimiento"
perspectivaciudadana.com | perspectivaciudadana.com | 18-08-2003
    

[CIENCIA Y TECNOLOGIA]

"La ciencia y los métodos del conocimiento"

Luis Tomás Oviedo es médico dominicano. Perspectiva Ciudadana agradece al autor esta colaboración.

Introducción.
La ciencia surge de la creación humana. A diferencia de muchos hallazgos y encuentros realizados por el hombre desde su aparición sobre la faz de la tierra, la ciencia es producto de un esfuerzo intelectual de su parte. Es por eso que, junto a el, va desarrollándose, madurando, puliéndose como herramienta imprescindible e indispensable en su lucha por conocer la verdad y ponerla a su servicio, ya sea de manera práctica (aplicada) o como mero goce espiritual.

En este breve ensayo, elaboraremos una serie de conceptos que nos permitirán aproximarnos al entendimiento de eso que llamamos "ciencia", así como de los métodos que emplea el hombre para adquirir conocimientos, dando un enfoque al problema "ciencia" desde la perspectiva de su papel como "causa" y "efecto" de los fenómenos de la realidad, y como "insumo" y "producto", en la vida del hombre.

Definiendo algunos conceptos.
Desde el punto de vista etimológico, la palabra ciencia deriva del latín scientia, cuya voz nos aproxima a la palabra "esencia", que es precisamente la búsqueda insaciable del científico (persona que "hace ciencia"): encontrar, estudiar, describir y difundir la esencia del fenómeno (físico o abstracto) que ha estudiado.

Una de las muchas definiciones de "ciencia" la enuncia como el "cuerpo de ideas que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, verificable y, por consiguiente, falible", definición arriesgada, que, por ejemplo Kerlinger no se atreve a dar. Y decimos arriesgada, porque el concepto va a adquirir ribetes y matices particulares, dependiendo de la óptica desde la cual se aborde.

Valdría la pena aquí contribuir a despejar una confusión que existe entre el significado de "ciencia" y "tecnología", para lo cual es preciso establecer claramente la diferencia entre estos conceptos.

En tal sentido, debemos entender el concepto "ciencia pura", como la actividad de hacer ciencia al margen de su aplicación, es decir, cuando se realiza la investigación científica con el único propósito de producir conocimiento científico. Luego, la conjugación de intereses sociales, económicos y políticos encuentra aplicación a los conocimientos alcanzados, lo cual da lugar a la investigación tecnológica, que a su vez da origen a la tecnología, que es la "ciencia aplicada". Es decir, cuando la ciencia surte su función práctica, al servicio de quien la posee y al margen de cualquier consideración ética, se convierte en tecnología. Como ejemplo de lo antes dicho, podríamos citar el descubrimiento de la teoría de la relatividad y su formula e = mc_. Con ello Einstein hacía ciencia pura, sin embargo usando este descubrimiento, Openheimer, a sueldo del complejo militar industrial norteamericano creó la bomba atómica (ciencia aplicada o tecnología).
Historia de la ciencia.

Para enfocar objetivamente la ciencia y su impacto en la historia de la humanidad, debemos partir de la premisa de que la ciencia es un producto social, cuyo objetivo ha sido y será la búsqueda de la verdad (3), entendiéndose esta como la coincidencia entre la percepción y la esencia del objeto o fenómeno observado.

La ciencia surge en la Grecia antigua, cuando los filósofos se plantean las primeras interrogantes sistematizadas acerca del cosmos y el yo. Entones, los primeros métodos de aproximación científica fueron la abstracción y la deducción.

A partir de ahí, la ciencia evoluciona, se organiza, estructura y complica. Si en sus inicios los filósofos se planteaban problemas del mundo de los objetos sensibles dándoles explicaciones emanadas de la abstracción y la deducción, a medida que el hombre fue desarrollando cada vez mas su intelecto (capacidad deductiva) y su capacidad de observación (capacidad inductiva), fue deslindando los campos de la filosofía de los sucesos factuales, solo quedaron unidas a esta sus dos primas: las matemáticas y la lógica.

Se considera a Tales de Mileto el fundador de la ciencia griega. De el se dice que visitó Egipto y Babilonia, lo que induce a pensar que recopiló ciencia de pueblos mas antiguos. Se hizo famoso en su época por predecir un eclipse de sol, hecho que aprovechó para asustar a los ejércitos medos y lidios que se aprestaban a atacar, con lo que podríamos decir que fue, sino la primera, una de las primeras aplicaciones militares conscientes de la ciencia.

Tales también sostuvo que la luz de la luna no era propia, como se creía, sino que resultaba del hecho de reflejar la luz del sol. Pero su aporte fundamental fue en el campo de la geometría, a la que convirtió en un estudio abstracto y fue el primero en emplear líneas imaginarias de grosor nulo.
Su técnica de probar proposiciones matemáticas creó la matemática inductiva, desarrollada mucho después por Euclides.

Creó teoremas matemáticos como el del diámetro de la circunferencia o el de los ángulos de un triángulo isósceles.

Estudió el magnetismo y también fue el primero en preguntarse ¿de qué está hecho el universo?, respondiéndose sin recurrir a dioses ni demonios. Esta posición influyó posteriormente en filósofos como Anaximandro, Anaxímenes y Heráclito.

Anaximandro, también oriundo de Mileto, contribuyó, al igual que Tales, a introducir en Grecia la ciencia del Antiguo Oriente. Fue el primero en intentar dibujar un mapa de toda la tierra, tal y como el la concebía. Afirmó que el universo giraba en torno a la estrella Polar y dibujó el cielo como una esfera completa, idea que culminó en el modelo de Ptolomeo. También concluyó en que la superficie terrestre debía ser curva, por el cambio que experimentaba la posición de las estrellas cuado uno va viajando. No fue sino hasta Pitágoras que se concibió la noción de una tierra esférica.

Pitágoras se distinguió por su interés por las matemáticas y la astronomía. Se le atribuye la invención de la palabra filósofo. Pitágoras descubrió que las cuerdas de los instrumentos musicales producían sonidos más agudos tanto mas cortas fueran y estableció una relación entre los tonos y la longitud de las cuerdas que los producían. Pero sin duda alguna, lo que hizo famoso a Pitágoras fue su descubrimiento, mediante estricta deducción matemática, de la relación que existe entre los catetos y la hipotenusa de un triángulo rectángulo (Teorema de Pitágoras).

También hizo aportes significativos en los conocimientos que existían acerca de Venus, la órbita lunar y fue el primero en postular la redondez de la Tierra.
Algunos otros nombres ligados a la ciencia de la antigüedad son los de Anaxágoras, Empédocles, Hipócrates, Demócrito, Heráclito, Platón, Aristóteles, Arquímedes.

Pero todo ese acervo científico de la antigüedad se opacó en el período conocido como Edad Media, marcado por la invasión de Europa por parte de los bárbaros y la hegemonía de la Iglesia Católica, hegemonía que abarcaba no solo el control de los débiles estados, sino también la producción, difusión y uso del conocimiento.

La Iglesia viene a constituir el lazo de unión entre el Imperio que se desploma y los nuevos estados que resultan de la espada de los invasores.
La ciencia profana, aun después de los esfuerzos de Carlomagno, Boecio y Casiodoro, se hallaba reducida a las artes liberales, que, en número de siete, correspondiendo a los días de la semana y a otros misteriosos simbolismos, se distribuían en dos grupos: el primero, es el trivium, que comprendía tres disciplinas (en alegoría a la Santísima Trinidad): Gramática, Lógica y Retórica, el segundo, es el quatrivium, (en alegoría a los cuatro ríos del Paraíso Terrenal) que comprendía cuatro: Aritmética, Geometría, Música y Astronomía.

Todas estas materias se resumían en un verso: "Lingua, Tropus, Ratio, Numerus, Angulus, Tonus, Astra".

Los árabes solían sustituir la Retórica por la Medicina, y algunos suprimían otro miembro del trivium para dar cabida a la Nigromancia. Tal era el vago recuerdo que conservaba la Edad Media de los esplendores del clasicismo.
Si el platonismo había sido el instrumento de la Iglesia durante el período de consolidación y fijación de los dogmas, el aristotelismo debía guiarla para la explicación, propaganda y organización interior de sus principios. Surge la Escolástica, así llamada por ser la filosofía que se enseñaba en las escuelas, esencialmente dogmática, mediante la cual la Iglesia se empeñó en educar a los bárbaros.

La luz al final del túnel de la historia medieval apareció con el Renacimiento.
Los autores no coinciden con la fecha de inicio de este importante período histórico. Para muchos empieza en 1453 con la conquista turca de Constantinopla, aunque según otros surge desde el descubrimiento de la imprenta, o después, cuando Copérnico descubre el sistema heliocéntrico; pero la fecha tope es el descubrimiento de América, en 1492.

Marcando un borne entre lo que quedaba atrás y lo que se abría ante los ojos -y más que ante los ojos, ante el pensamiento humano- aparece la figura de Nicolás Copérnico (1473-1543), astrónomo polaco que retoma y sistematiza la teoría heliocéntrica descrita por Aristarco de Samos.

La obra de Copérnico fue el cimiento sobre el que Galileo, Brahe, Kepler, Newton, Einstein y otros construyeron la astronomía moderna.
La corriente de pensamiento que dio impulso al Renacimiento fue el Humanismo. El hombre humanista del Renacimiento se centra en el estudio de la cultura clásica y del hombre como individuo, así como en su capacidad intelectual para el estudio de todos los campos del saber: ciencia, filosofía, arte... Sin duda alguna, el prototipo de humanista lo encontramos en Leonardo da Vinci (1452-1519), célebre inventor de mente premonitoria, que aplicó sus conocimientos de física y arquitectura a la solución de problemas prácticos del hombre. Entre muchos otros inventos de da Vinci se podría mencionar su prototipo de helicóptero.

El intelectualismo del Renacimiento produjo grandes avances en el mundo de las ciencias, potenciado por el descubrimiento de la imprenta, que ayudó a la difusión de los saberes por todas las cortes Europeas. Se trata de profundizar en las aplicaciones y fundamentos de la ciencia, lo cual conduce a un gran desarrollo de la oftalmología, la cirugía y la anatomía, que en las universidades serán impartidas y desarrolladas por médicos que se van dirigiendo cada vez más por el camino práctico, como Miguel Servet, descubridor de la circulación pulmonar y quien dejó la puerta abierta para el descubrimiento de la circulación sanguínea.

La especulación filosófica encontró en la figura de Giordano Bruno (1548-1600) una de sus mas altas voces. Una de sus teorías mas interesantes fue la de que: "Todo este orbe, esta estrella, no estando sujeta a la muerte, y siendo imposibles la disolución y la aniquilación en la Naturaleza, de tanto en tanto se renueva a sí mismo cambiando y alterando todas sus partes. No hay un arriba o abajo absolutos, como enseñó Aristóteles; ninguna posición absoluta en el espacio; sino que la posición de un cuerpo es relativa a las de los otros cuerpos. En todos lados hay un incesante cambio relativo de posición a través del universo, y el observador siempre está en el centro."
Giordano Bruno fue, al igual que Galileo, víctima de la intolerancia religiosa, que se expresaba a través del tribunal inquisidor, con la diferencia entre ambos personajes que Bruno jamás se retractó y fue quemado en la hoguera en una plaza pública de Roma.

La astronomía fue un campo importante en el progreso científico. Influyó en el cambio de pensamiento de los europeos gracias a la obra de Copérnico "De Revolutionibus Orbium Caelestium", donde echa a rodar por el suelo las teorías geocentristas de Ptolomeo, afirmando su teoría del sistema heliocéntrico, que explicaba más efectivamente los fenómenos astronómicos observados.

Se producen también grandes inventos en el campo de la navegación, impulsados por el descubrimiento de América. Aparece el astrolabio y la carta náutica, inventos que facilitaron y perfeccionaron las técnicas de navegación.

Una figura imposible de obviar en este período de la historia humana es la de Galileo Galilei, pisano nacido en 1564 y fallecido en 1642.

Creador del método científico, Galileo se considera el padre de la ciencia moderna. Su obsesión por cuantificarlo todo, por expresar cualquier fenómeno de la realidad (aunque fuese a todas luces cualitativo) mediante una fórmula matemática, le permitió desarrollar teorías novedosas y atrevidas, para la época que le tocó vivir.

Reinventó el telescopio, que había sido inventado por un científico holandés (Hans Lippershey) en 1608, un año antes que Galileo mostrara el suyo. Este invento de Galileo le valió la cátedra perpetua en la Universidad de Padua.
Sus aportes en el campo de la astronomía son invaluables. Su teoría heliocéntrica le costó el enjuiciamiento por parte de la inquisición, que le obligó a retractarse, para lograr cambiar su sentencia de muerte por la de prisión perpetua y luego la conmutación de esta pena por la de "aislamiento del mundo".

También describió las montañas lunares, las fases de Venus, los satélites de Júpiter, los anillos de Saturno y las manchas solares, hallazgo este último que hizo rodar por tierra la teoría de la imperturbabilidad de los astros celestes.

En el campo de la física, Galileo dedujo la existencia de la ley de la gravedad, aunque no se ocupó de saber el por qué, sino el cómo del fenómeno, tarea que completaría después Newton, de quien -junto con Kepler, Bacon y Descartes- fue contemporáneo.

Aunque no siempre da los créditos correspondientes en sus obras, los descubrimientos e inventos de Galileo no hubieran podido ser de no haber contado con las observaciones previas hechas por Kepler, Bacon y hasta Bruno.

Johannes Kepler (1571-1630) se inició como copernicano, con un acentuado espíritu crítico en sus investigaciones, encontrándose siempre presto a refutar sus propias teorías cuando sus nuevos hallazgos las contradecían.

Alumno de Tycho Brahe en el observatorio de este en Praga, Kepler calculó la distancia de los distintos planetas al sol, así como el movimiento real de éstos. También el carácter elíptico de la órbita de Marte, la que constituye su Primera Ley. Su Segunda Ley o Ley de las Áreas, paradójicamente anterior a la primera, surgió de la compensación de dos errores sucesivos en el planteamiento del problema de las órbitas y las distancias de los planetas al sol, todo lo cual trata en su obra "Astronomía Nova".

Contemporáneo de Kepler fue el abogado, político, filósofo y científico inglés Sir Francis Bacon.

El aporte fundamental de Bacon (1561-1626) fue la aplicación del método inductivo para estudiar los fenómenos naturales, lo cual dio un gran impulso a la investigación experimental. Su obra cumbre fue "Novum Organum".

Tanto se apasionó Bacon con sus experimentos que podría decirse que su muerte fue debida a una complicación pulmonar contraída mientras observaba de que manera se conservaba la carne de un ave muerta cuando se rellenaba de nieve; experimento que podría lucir cándido en nuestros días, pero entendible e interesante si nos situamos en el nivel de los conocimientos de la humanidad en esa época en lo referente a la conservación de los alimentos.

No podría concluirse el análisis de esta época, por somero que este sea, sin la mención de René Descartes (1596-1650). Su frase "Pienso, luego existo" y su descubrimiento de las coordenadas que luego fueron llamadas "cartesianas", entre otros aportes, marcaron un hito en el pensamiento científico y filosófico. Contrario a Bacon, Descartes empleaba el método deductivo en sus análisis de los fenómenos, es decir, partía de leyes y principios generales para encontrar la explicación a aquellos.

Pero la humanidad tuvo que esperar unos ciento cincuenta años, tras los aportes del Renacimiento, para que naciera un Immanuel Kant (1724-1804) y con el la "Crítica de la Razón Pura" (1781).

Su creencia en la libertad fundamental del individuo ("Crítica de la Razón Práctica", 1788) y sus valoraciones éticas del mundo lo llevaron a plantear la cándida idea de crear una Federación Mundial de Estados Republicanos ("La Paz Perpetua", 1795).

Kant incursionó en la filosofía, la física y las matemáticas, creando en estos campos una epistemología propia, con sus tesis que el conocimiento partía de proposiciones "analíticas" y "sintéticas", y "a priori" y "a posteriori", todo movido por los dos imperativos dados por la razón: el imperativo hipotético y el imperativo categórico, que deben guiar la vida del hombre.

La semilla que estos hombres fueron sembrando desde los lejanos tiempos de la Grecia Antigua, pasando por el oscuro período del Medioevo y la espiral ascendente del Renacimiento y Post-Renacimiento hasta nuestros días, germinaron en figuras como Louis Pasteur, Charles Darwin, Sigmund Freud, Karl Marx, Albert Einstein, Stephen Hawking, entre otros responsables de retomar la antorcha que solo al hombre pertenece.

Clasificación de las ciencias.
Los pensadores han dividido las ciencias en dos grandes grupos: las ciencias formales (como la lógica y la matemática) y las ciencias fácticas (como las ciencias naturales y sociales). Esta clasificación se ha basado no solo en sus respectivos objetos de estudio, sino también en sus métodos y la naturaleza de sus "verdades".

Otra clasificación, muy vinculada a la anterior sería la de "ciencias puras" (que serían las formales) y ciencias aplicadas (que serían las fácticas). La única debilidad que personalmente señalaríamos en esta última clasificación es su proximidad con el concepto de "tecnología", con que tenderían a confundirse las ciencias aplicadas.

Charles S. Peirce (1903-?) propone una clasificación que divide las ciencias en tres grupos: ciencias de descubrimiento, ciencias de revisión y ciencias prácticas, introduciéndose para definirlas en recovecos semánticos y epistemológicos que de ninguna manera serán objeto de revisión en este ensayo.

Definitivamente, existen muchas probabilidades de que encontremos una clasificación de las ciencias por cada escuela o corriente de pensamiento, y aun dentro de una misma escuela o corriente de pensamiento encontraríamos diferencias (a veces no tan sutiles) entre representantes de las mismas. Esto nos lleva a la conclusión de que la clasificación de las ciencias es un problema que remanece en tiempo y espacio, mereciendo que los pensadores de cada época se ocupen de él.

El conocimiento y sus métodos de adquisición.
El objetivo de la ciencia es la búsqueda de la verdad.

Es curioso como la "verdad" como elemento esencial y único, no existe al margen de las consideraciones mágico-religiosas, que no caben en el ámbito de la ciencia. En cambio existen "verdades" que cambian con el tiempo y el desarrollo del pensamiento humano, y como ejercicio podríamos revisar un número de verdades que han sido demolidas por el desarrollo de la ciencia y el perfeccionamiento de los métodos de observación y medición. Por ejemplo, hasta que Einstein publicó su Teoría General de la Relatividad, se creía que a la velocidad de la luz había que restarle la velocidad del cuerpo en movimiento que la medía; él demostró que no era cierto y que la velocidad de la luz se mantenía inalterable, a despecho del movimiento del medidor.

Ha sido precisamente la duda sobre la "verdad" la fuerza que ha motorizado al hombre en su búsqueda del conocimiento. De haber considerado como "inalterable" las verdades que heredaba o encontraba a su paso, el hombre no habría podido guardar gran cosa en su alcancía de conocimientos.

Pero los caminos que ha usado el ser humano en su búsqueda y adquisición de conocimientos han sido múltiples. Van Dalen y Meyer clasifican en cinco los métodos que ha empleado el hombre para adquirir conocimientos: el método de la autoridad, el método de la experiencia personal, el método de la deducción, el de la inducción y el método científico.
Si se evalúan de manera separada se pueden señalar las debilidades que poseen, principalmente los métodos de autoridad, de la experiencia personal, deductivo e inductivo.

Podría considerarse esta lista como organizada en forma cronológica o en términos de la evolución del conocimiento humano, lo cual no sería absurdo, aunque sí inexacto, pues el hombre no ha abandonado del todo los métodos que usaba desde los albores de su vida, por el contrario, el investigador actual consulta expertos, apela a su propia experiencia, deduce, induce y aplica el método científico, el cual, aunque no infalible y con razonables limitaciones de campos de acción (Vg. las Ciencias Sociales), es el que mas utilidad ha brindado como herramienta en la adquisición de conocimientos.

La ciencia y sus implicaciones.

La ciencia es un producto social. Partiendo de esta proposición es insoslayable la importancia e implicaciones que tiene la ciencia, su desarrollo y sus aplicaciones en la sociedad, vale decir, en el ser humano.
El hombre domina el fuego, crea la rueda, la palanca, el plano inclinado, la polea, en fin, se convierte en el único animal que emplea herramientas externas o ajenas a su cuerpo, todo para lograr su supervivencia y hacer su vida mas agradable en un medio hostil que debía dominar como condición sine qua non.

Luego domina la astronomía, la geometría, las matemáticas, la física y en ese camino se percata de que la utilidad de la ciencia va en sentido directo con el desarrollo y el afinamiento que de ella logre. Eso ha impactado la vida de las distintas comunidades humanas a lo largo de la historia; la invención del papel, de la imprenta, del telescopio, del microscopio, de la máquina de vapor, del aeroplano, hasta llegar a los sofisticados inventos y descubrimientos de nuestra época, han sido palancas de impulso a la acumulación de conocimientos útiles, o mas bien pertinentes u oportunos, pues no hay conocimiento inútil.

Pero todos esos adelantos han tenido su precio, en la vida doméstica y en la colectividad del ser humano. Cada uno de ellos ha impuesto hábitos y costumbres que han modificado la vida del individuo en particular y de la sociedad en general. Problemas como la contaminación ambiental, los accidentes masivos o los genocidios, son solo unas pocas de las consecuencias e implicaciones negativas del desarrollo científico y tecnológico que hemos alcanzado.

Nos preguntaríamos ¿Se justifican estos pesados lastres al contraponerlos con los beneficios que en materia de calidad y expectativas de vida la ciencia ha granjeado al ser humano? La respuesta a ella bien merecería un estudio separado sobre este delicado asunto.

El futuro del género humano y el futuro de la ciencia.

De lo antes dicho se desprende que el futuro del género humano está indisolublemente ligado al desarrollo de la ciencia y la tecnología.
El agotamiento paulatino de recursos no renovables como el petróleo, el agua, la capa de ozono, la prevalencia de enfermedades llamadas "emergentes" y la pobre respuesta a estas por parte del mundo científico, son solo unas pocas de las muchas amenazas que acechan al género humano en los próximos siglos. De su capacidad de dar respuestas a estos problemas objetivos, reales, dependerá su supervivencia sobre el planeta; esto sin hablar de que el hombre tiene acumulada capacidad destructiva para hacer desaparecer varias veces su hábitat de especie.

Esta verdad, aunque controvertible, es preocupante.

La ciencia -o el dominio tecnológico- es un instrumento de poder, su posesión genera poder, a veces hegemónico; es lo que caracteriza las relaciones de los países mas avanzados tecnológicamente –todos pertenecientes al "primer mundo"- con los menos favorecidos de la fortuna, aquellos colocados, no casual sino causalmente en el "tercer mundo". No es casual que en toda la historia del Premio Novel de Ciencias este nunca haya recaído en un país de la "periferia".

Conclusiones.
La ciencia ha jugado un papel de primer orden en la vida e historia del ser humano, de su evolución y desarrollo han dependido los logros alcanzados por la humanidad en su lucha primero, por dominar la naturaleza y mas recientemente -en una actitud mas consciente- de coexistir con ella.

El problema ha sido y va a ser, por mucho tiempo, el aspecto ético que debe guiar toda actividad humana.

Viviendo en un mundo unipolar como es en el que vivimos actualmente y ante el espectáculo de guerras desatadas por intereses espurios y gobiernos fundamentalistas (orientales y occidentales), la preocupación está mas que justificada.

Esperar una era de ética en la creación y uso de la ciencia es un anhelo de todo ser solidario y humano.

Correo electrónico:l.oviedo@codetel.net.do

Referencias Bibliográficas.

1.- Bunge, Mario. "La Ciencia, su método y su filosofía". Economato Universitario, UASD.

2.- Kerlinger, Fred N. "Investigación del comportamiento", Ed. Mc Graw-Hill, 2da. Edición, (Cap. 1, Págs. 3-16).

3.- Rodríguez Estrada, Mauro. "Creatividad en la Investigación Científica". Primera Edición, Editorial Trillas, Serie Creatividad Siglo XXI, México, D.F. 1998.

4.- Van Dalen, Deobold B., Meyer, William J., "Manuel de técnica de la investigación educacional

5.- Google (Internet). www.google.com.do.
"La ciencia en la antigua Grecia"
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